martes, 26 de junio de 2018

Trabajos premiados del Concurso Literario Sto. Tomás de Aquino

El Departamento de Lengua os desea felices lecturas en estas vacaciones.
Para ir empezando os ofrecemos los trabajos premiados y destacados en sucesivas entradas.


¡Feliz verano!
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PREMIO NARRATIVA 1er CICLO: ALONSO MALO, 1º E


"ATRACO AL GRAN CASINO " 

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Prólogo: 

Hola, me llamo Daniel y soy negociador de la policía de Nueva York. Estudié psicología en la universidad de Zaragoza, pero me fui a Estados Unidos para buscar trabajo. 

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Era un día normal en Nueva York pero no un día normal para el Gran Casino. Uno de los hombres más ricos del mundo estaba en ese casino. Ese hombre estaba concursando en el mayor torneo de póker del mundo: “poker around the world”. Este torneo era secreto por razones de seguridad. Él ya estaba en la final y justo cuando puso 200.000$ sobre la mesa se escucharon unos disparos cerca de la sala donde se estaba llevando a cabo el torneo. La sala estaba cerrada con llave, pero después de una explosión, la puerta se abrió fácilmente. Después de eso, entraron en la sala tres hombres con máscaras y unas MP7. Con sus armas apuntaron al guardia de seguridad, al que no le dio tiempo a reaccionar, porque a los dos segundos estaba en suelo retorciéndose de dolor, debido al disparo que había recibido en el hombro derecho. 

Los atacantes sabían de la existencia del gran torneo ya que habían hackeado el móvil de uno de los participantes. 

Tras inmovilizar a los guardias, llevaron a los concursantes y al vigilante (después de desarmarlo) a otra sala en la que también estaban los demás guardias y las demás personas que había en el casino. En esa sala había otros tres secuestradores armados… 

Desde esa habitación se escuchaban gritos procedentes de otra sala, seguramente eran los ladrones coaccionando al director del casino para que abriera la caja fuerte y así conseguir el dinero que tenían pensado robar. 

Mientras tanto fuera del Casino… 

Un hombre que paseaba por la zona avisó a la policía al oír los disparos .A los dos minutos la calle estaba llena de policías, camiones del SWAT y francotiradores en el edificio de enfrente del Casino. Yo estaba llegando en un coche junto al jefe de la policía de Nueva York. Me habían asignado ese caso porque yo era el mejor negociador de todo el país y porque unos de los hombres más ricos del país estaba en peligro. 

Si nuestra misión fracasaba y algún rehén moría, la efectividad de la policía se vería cuestionada y la culpa, seguramente, caería sobre mí y me despedirían, pero en ese momento no estaba pensando en mi trabajo, estaba pensando en la vida de las personas que había dentro del casino (y en la mía, claro.) Estaba colocándome el chaleco antibalas cuando de repente se escucharon unos cuantos dispararos muy cerca de la puerta principal, después la puerta se abrió… 

Apareció un hombre (era uno de los rehenes) con un chaleco bomba y empezó a gritar que no nos acercáramos, porque si lo hacíamos iba a explotar. 

Los ladrones le habían colocado el chaleco bomba para retrasar la entrada del negociador. Ahora la policía tenía dos problemas: los rehenes y el chaleco bomba. Cuando llegaron los artificieros y se acercaron al hombre, en la calle se hizo un silencio brutal… 

Con un inhibidor desactivaron la bomba, pero no pudieron evitar que el hombre del chaleco recibiera un disparo en la pierna que le hizo huir más despacio. Al final lo logró, consiguió llegar hasta detrás de uno de los camiones donde un médico lo intentaba curar mientras los artificieros le quitaban el chaleco bomba. 

Después de asegurarnos de que no había gente en la salida “esperándonos” yo abrí la puerta del casino y vi a un hombre con un láser apuntándome… 

Cuando me desperté estaba en una habitación con paredes de metal, cajas fuertes (abiertas y vacías) y vi a un guardia de seguridad muerto… 

A los pocos segundos de despertarme, un hombre vestido de negro y con una máscara de gas me agarró del brazo y me llevó a la sala donde estaban los demás rehenes. En la sala habría unos unas quince personas todas atadas a alguna mesa o silla, menos yo… 

Los policías de fuera sabían que yo estaba secuestrado pero no podían entrar a buscarme porque los atacantes habían puesto una bomba de gas en el casino y si alguien entraba, la bomba explotaría. El equipo especializado en situaciones con rehenes y algunos artificieros comenzaron a trazar un plan. El problema del plan era que necesitaban explotar algunas paredes y no sabían dónde estaban los rehenes, así que la explosión de una carga de demolición podría matar o herir a alguno de los rehenes y eso no podía ocurrir. Para saber dónde estaban los rehenes utilizaron un dron volador que introdujeron en el casino por su gran cúpula de cristal. El cristal de la cúpula tenía un espesor demasiado grueso para romperlo con una patada, así que necesitaron unos cuantos disparos de una M4-A4 para hacer el cristal añicos y que cayera hacia el suelo de mármol del casino. El ruido de los cristales alertó a los ladrones que se colocaron bajo la cúpula y empezaron a disparar pero, por suerte, no alcanzaron al dron ni a ningún policía. Gracias al dron la policía averiguó dónde estaban los rehenes pero no podían entrar rompiendo las paredes porque los rehenes estaban muy cerca de ellas, así que su plan no podía llevarse a cabo. 

De momento no habían encontrado ninguna entrada al casino pero el dron seguía dentr,o así que podían saber dónde estaban los secuestradores en cada momento, pero, por desgracia, una de las hélices del dron empezó a hacer ruido y los ladrones se dieron cuenta de que había un dron observándolos. A los pocos segundos el dron tenía unos cuantos agujeros de bala que le atravesaron y le dejaron como un queso gruyere. 

Ahora la policía había perdido una de las únicas ventajas que tenía: la visión de los enemigos. Se podía decir que estaban perdidos, sin embargo, había una entrada que ellos ni siquiera habían visto (y eso que habían estado muy cerca…) 

Los SWAT estaban a punto de cruzar la puerta de entrada cuando un disparo accionado desde una ventana del edificio de enfrente (en el que estaban los francotiradores) hirió a uno de los policías que estaba entrando al casino. 

La bala impactó en el hombro izquierdo del policía, lo suficientemente cerca del corazón como para matarlo… 

El autor del disparo era uno de los atacantes del casino que había salido por un túnel que habían hecho el día de antes de entrar. Él estaba fuera del casino para vigilar la puerta, para que no entrara nadie. 

El policía herido fue retirado de la calle por dos médicos, mientras sus compañeros intentaban alcanzar al francotirador enemigo. 

Al final no hizo falta herir al francotirador porque se quedó sin balas y se entregó al policía. Mientras la policía interrogaba al francotirador, los demás ladrones colocaban unas cámaras y unas cargas de gas en la sala donde estaban los rehenes. Su plan era activar el gas cuando vieran por las cámaras a alguien intentando huir o a alguien salvando a los rehenes. 

Los atracadores que llevaban el dinero habían huido por el mismo túnel por el que salió el francotirador pero no subieron al mismo edificio que el tirador, subieron por la alcantarilla de una calle cercana y se subieron en dos furgonetas negras en las que otras personas les esperaban ya con el motor encendido y con las puertas abiertas. Al poco tiempo las furgonetas se alejaron , ya era imposible verlas a lo lejos de la calle. 

La policía no sabía que ahora no había nadie en el casino más que los rehenes y por eso no habían entrado todavía. No tenían otro dron, así que decidieron entrar un poco a lo loco. La puerta de entrada estaba abierta y tenía unos cuantos disparos de bala que habían servido a los atracadores para sacar al hombre con el chaleco bomba a la calle. Cinco de los mejores hombres de la policía de Estados Unidos eran los que estaban a punto de entrar al casino. A pesar de sus años de experiencia sentían la presión por todo el cuerpo y estaban muy nerviosos… 

Justo cuando entraron, la carga de gas que los enemigos habían colocado en la puerta principal explotó y no solo tapó la visión de los policías, sino que además les hizo toser tanto que necesitaron salir a la calle otra vez para que los médicos les atendieran. Como no podían entrar por la puerta principal porque estaba llena de gas decidieron acceder al casino por otra entrada: la cúpula… 

Sí, por allí es por donde metieron el dron volador y aunque no fuera una entrada muy normal era la única posible y peligrosa… 

Otros policías se dispusieron a entrar por la cúpula, estaba claro que allí no habrían colocado una bomba de gas porque nadie se esperaría que entraran por allí. 

Los agentes usaron una cuerda para hacer rápel y bajaron hasta el suelo del vestíbulo del casino. Justo cuando llegaron al suelo una bomba de gas colocada en la puerta principal se activó. Por suerte, ellos no estaban lo suficientemente cerca como para intoxicarse con la sustancia peligrosa que contenía ese gas. La cámara los había visto, pero los ladrones no podían hacer nada porque ahora ellos estaban a unos cuantos kilómetros del casino y si volvían hasta allí la policía les pillaría. 

Los agentes que habían entrado estaban cruzando la puerta de la habitación donde estaban los rehenes cuando otra bomba de gas se activó y esta sí que intoxicó a los policías que rápidamente tuvieron que pedir ayuda a los médicos. Estos entraron sin preocupación, porque ya les habían informado de que no había ningún ladrón en el interior del casino. 

Los médicos inyectaron a los policías un antídoto para la sustancia del gas y cuando se recuperaron, entraron otra vez a la sala de los rehenes… 

Los desataron, mientras la cámara les veía, la policía sabía que les observaban pero prefirieron no romper la cámara para que los ladrones vieran cómo rescataban a los rehenes (y a mí…) 

Algunos rehenes tuvieron que ser atendidos por la inhalación del gas de las bombas, pero ninguno resultó gravemente herido 

Al final todos los rehenes fueron rescatados pero aún había que detener a los secuestradores. Ningún policía se había fijado en las furgonetas porque todos estaban atentos a lo que pasaba dentro del casino. No podían ver las cámaras de tráfico y así, saber por dónde habían salido del casino los atracadores. Finalmente, gracias a las cámaras descubrieron que los atracadores salieron por el túnel y luego se subieron a las furgonetas. El problema era que no sabían a dónde habían ido… 

Las furgonetas no llevaban matrícula, así que sería muy difícil localizar a su dueño. 

Casi todos los policías de Nueva York estaban trabajando en este caso: si no era analizando el casino, era buscando las furgonetas con las cámaras. Después de haber asegurado a todos los rehenes, la cosa se puso más tranquila, hasta que recibí una llamada del jefe de la policía. Habían encontrado las furgonetas, mas no en el estado que se esperaban… 

Cuando llegué al lugar de los hallazgos vi algo que nunca me habría imaginado: una gran cantidad de camiones de bomberos y ambulancias… 

Resulta que un coche patrulla vio a las tres furgonetas y les intentó dar caza, pero en la persecución, una de las furgonetas se chocó contra una gasolinera. Hubo una gran explosión, las tres furgonetas salieron por los aires y el coche patrulla se salvó de milagro. Tras la explosión se produjo un gran incendio que afectó a las casas cercanas. Los bomberos lograron controlar el fuego tras dos horas. Pese a su esfuerzo, muchas familias murieron… 

Todos los miembros de la policía estábamos consternados y yo que soy el negociador y estudié psicología me ofrecí como psicólogo para las familias de los fallecidos y para los agentes. 

Ocurrió un gran desastre, pero al menos ya no tendríamos que buscar a los atracadores. O eso creíamos… 

Después del gran accidente, los criminólogos analizaron las huellas de conductores y recogieron muestras de su ADN. Tras pasarlas por la base de datos de la policía vieron que no había ninguna persona que se llamase así con antecedentes y eso era muy raro… Normalmente los atracadores de bancos experimentados tienen antecedentes y muchos han pasado por prisión. Algo extraño estaba ocurriendo y decidí investigarlo por mi cuenta. 

Me pasé por todas las tiendas de la calle en la que se produjo el accidente pidiéndoles las imágenes de las cámaras y no hubo suerte. Hasta que llegué a una tienda de ropa, que justo tenía una ventana que daba a un callejón… 

Al principio no me di cuenta, pero cuando vi las imágenes descubrí por qué los conductores de las furgonetas no tenían antecedentes… 

Llevé el vídeo a la comisaría más cercana y se la enseñé al jefe de la policía. Al verla se llevó las manos a la cabeza porque no se habían dado cuenta de lo que había pasado .Al poco tiempo ya estaba avisando a los agentes para que se pusieran de inmediato a buscar a los hombres del callejón. 

Ahora la búsqueda de los hombres estaba resultando más efectiva porque les habían llegado a ver las caras gracias a las cámaras de la tienda de ropa. Las caras de los atacantes las pasaron a reconocimiento facial y ahora sí que tenían antecedentes. Las siete personas que había en la furgoneta y que después salieron para dejársela a los fallecidos en el accidente de tráfico fueron localizadas, ahora solo las tenían que detener. 

La casa en la que se encontraban los atracadores fue rodeada por unas cuantas patrullas. Después de eso comenzó un gran tiroteo en el que, por suerte, ninguno de los agentes resultó herido y todos los atacantes acabaron abatidos… 

El caso había acabado de la mejor forma, aun así tuvimos que lamentar las muertes de algunos civiles inocentes que fallecieron en sus casas por el incendio que provocó el accidente de las furgonetas.

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