domingo, 2 de abril de 2017

Zaragoza, Galdós

El miércoles, 29 de marzo los chicos y chicas de 4º ESO y DIVER, acompañados de sus profesoras de Lengua, realizaron un recorrido por las calles y edificios más emblemáticos que Pérez Galdós refleja en el Episodio Nacional que lleva el mismo nombre. Para todos fue muy enriquecedor reconocer los lugares que antes habíamos leído en la novela galdosiana y que recrea el Segundo Sitio de Zaragoza en la Guerra de la Independencia (1808-1809). En la visita fuimos guiados por Carlos Melús y Santiago Gonzalo, dos miembros destacados de la Asociación Los Sitios, a quienes agradecemos sus conocimientos y disposición.

Comenzamos la visita en el patio de la Audiencia Provincial, lugar al que acudieron los zaragozanos a pedir armas para defenderse del ejército francés.Desde allí, continuamos por el Mercado Central, en cuyos alrededores sitúa Galdós la casa de algunos protagonistas de la novela. Seguimos por el lugar de emplazamiento de la desaparecida Torre Nueva que tanto simbolismo tiene en la obra. Continuamos por la calle Cuatro de Agosto, Plaza de España (desde esta zona atendimos a las explicaciones sobre el excepcional Hospital de Nuestra Señora de Gracia, volado por los franceses) hasta llegar a la Plaza de  Los Sitios cuyo monumento central es un auténtico diorama que explica por sí mismo la contienda bélica. Desde allí nos dirigimos hasta la Plaza San Miguel  y avanzamos por Calle Reconquista (Pabostre en la época de la guerra), Manuela Sancho (que de forma heroica caracteriza Galdós), Asalto, hasta llegar a la parte posterior del antiguo Convento de San Agustín, pieza clave de defensa en el Segundo Sitio. Impactados quedamos con las fachadas de algunas casas de la zona que aún conservan los balazos de la contienda o con la "esquina de acero", en la calle Pozo, erosionada por las balas.Avanzamos hasta la Plaza de la Magdalena (antigua Universidad) y de allí hasta la Plaza San Miguel donde a la puerta de la finca en la que pernoctó Goya en Zaragoza por última vez, despedimos a nuestros excepcionales guías.

Sin lugar a dudas fue un día en el que comprobamos que los libros reflejan la vida. Galdós en Zaragoza, así lo quiso y tuvimos ocasión de comprobarlo con esta visita no apta para caminantes perezosos.


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