lunes, 22 de febrero de 2016

DÍA ESCOLAR DE LA PAZ Y LA NO VIOLENCIA

La semana del 1 al 5 de febrero celebramos en el instituto del Pablo Gargallo el Día Escolar de la Paz y la No Violencia con diferentes actividades:
-Creación de un mural en el que todo el alumnado del centro escribió su frase sobre la Paz.









-Exposición sobre las consecuencias de los conflictos bélicos en los países que los sufren.













-Creación de un símbolo de la Paz humano en el patio del recreo y lectura del "Manifiesto por la Paz y el Desarrollo".



"Manifiesto por la Paz y el Desarrollo"

La Comunidad Educativa de Aragón celebramos el Día Escolar por la Paz y la No Violencia. El derecho de vivir en paz es un deseo claramente expresado por todos los pueblos a lo largo de la Historia. Compartimos que la paz no es sólo ausencia de guerra sino que es aquella situación en la que se da altos niveles de justicia social y bajos niveles de violencia.

No podemos hablar de paz mientras los gastos militares de todas las naciones del mundo superan las inversiones en educación, sanidad, cultura y ocio; y la venta de armas siga siendo el gran negocio de los países influyentes y ricos de la Tierra.

No se puede hablar de paz cuando países que padecen hambre y guerra (Siria es quizá el caso más sangrante) sólo reciben la indiferencia y el desprecio de la mayor parte de las naciones. Se hace difícil hablar de paz cuando en el mundo mueren cada día 50.000 personas por hambre o falta de atención sanitaria; hay 1.400 millones de personas que sufren pobreza extrema y casi 1.000 millones padecen hambre. Además, la mitad de la humanidad vive con menos de dos dólares al día.

La guerra también tiene una perspectiva de género. En los conflictos las que más sufren son las mujeres. Los medios de comunicación nos hablan de muertos, soldados y frentes de batallas pero no nos hablan de violaciones, madres con sus hijos, y refugiadas. La pobreza también tiene cara de mujer: 7 de cada 10 pobres en el mundo son mujeres. 

Por otra parte, observamos que los derechos humanos cada vez se respetan menos. Se recortan las ayudas a la cooperación y al desarrollo de los pueblos más necesitados; se impulsan políticas económicas que aumentan el despilfarro y el consumo sin límites de unos pocos y atentan gravemente a nuestro medio ambiente. 

Ante la situación de los refugiados sirios, no podemos dejar que miles de personas que huyen del horror y la guerra queden atrapados en nuestras fronteras, no podemos convertir el Mediterráneo en la fosa común que detenga las migraciones. Los estudiantes reclamamos a la Unión Europea que dé una respuesta a esta situación, basándose en los valores de Paz, Igualdad y Solidaridad en los que se fundó.

Para mejorar la vida de nuestros pueblos y la de nuestro planeta hay que desarrollar una economía al servicio de las personas, que tenga como finalidad mejorar la calidad de vida a través de la educación, la salud y el desarrollo pleno de los derechos humanos.

La paz desaparece cuando la pobreza aparece. No ha Paz sin desarrollo. 



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